Cultura

La Ciudad de Puebla, cuyo Centro Histórico fue nombrado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1987, fue fundada el 16 de abril de 1531. Situada a 100 km. al este de la Ciudad de México, esta ciudad de creo para ser una “puebla de españoles”, causa que permitió el crecimiento de esta urbe y una planificación imponente, basada en una traza reticular con amplias calles y orientada de forma especial para tener sombra en alguna de las dos aceras y cubrir también del viento frío de invierno a sus habitantes, la mayoría de ellos españoles peninsulares.

Algunos de sus primeros edificios aún se conservan, como la bellísima Casa del Deán con sus muros pintados con escenas de inspiración renacentista, trabajo de cuadrillas de pintores indígenas que estaban fusionando su tradición ancestral con la nueva tradición pictórica europea. Aún podemos ver en sus calles el recuerdo de las órdenes religiosas que encontraron en la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de los Ángeles, el territorio perfecto para erigir conventos, colegios, iglesias y capillas. Su imponente Catedral es considerada en la actualidad uno de los ejemplos más bellos de toda la cristiandad. Sus dos torres vigilan como centinelas el valle poblano, custodiado también por el volcán Popocatépetl, conocido como Don Goyo por los pobladores de comunidades asentadas a sus faldas, y por el Iztacihuatl; frente a ellos la montaña conocida como La Malinche evoca en la imaginación el nombre del conquistador Hernán Cortés, que en un lugar no muy lejano a esta Ciudad, en Tepeaca, decidió escribirle una carta al emperador Carlos V para informarle que este territorio se llamaría La Nueva España.

Cada esquina de esta Ciudad es un ejemplo de la fusión de dos culturas completamente distintas, pero que en Puebla convivieron dando por resultado una belleza barroca única en América. El manejo de materiales como la piedra, el yeso, los metales, el vidrio, la madera y la loza blanca, conocida como Talavera, hacen de las fachadas, cúpulas, interiores y patios de los edificios poblanos un ejemplo único del uso y de la perfección de estos materiales en México.

Pintores como Luis Lagarto, Juan Tinoco, Juan Correa, José de Ibarra, Miguel Cabrera, Miguel Jerónimo de Zendejas, José Agustín Arrieta y muchos otros anónimos, engalanan aún los muros de sus iglesias, de sus casas, de sus museos. La Catedral de Puebla y sus iglesias son el museo más grande del arte novohispano con el que cuenta México, tan solo en Altar de los Reyes de la Catedral cuenta con dos de las obras cumbre del arte novohispano: su retablo dorado y la pintura de la cúpula obra de Cristóbal de Villalpando, un prodigio en la historia del arte mexicano. El altar principal de la catedral es otra de las grandes obras de Puebla y de México Obra de Manuel Tolsá, fue elaborado en el siglo XIX como parte de los nuevos cambios que el arte mexicano experimentaba y que sin embargo armoniza perfectamente con el espacio que lo contiene.

La Biblioteca Palafoxiana, es otra muestra única de los tesoros artísticos y culturales de esta ciudad. Creada a partir de la donación del obispo Juan de Palafox y 118
Mendoza de su biblioteca personal, fue aumentada posteriormente con la donación de los acervos de otros obispos y de los libros confiscados a los jesuitas, es el único ejemplo que sobrevive en América de una biblioteca antigua en su lugar original y con su mobiliario, estantería y acervo casi intacto, por lo que la UNESCO le concedió en el 2005 en reconocimiento de Memoria del Mundo.

En la Ciudad de Puebla, también se encuentra lo que algunos han llamado la Octava Maravilla del nuevo mundo: La Capilla del Rosario, cuyos muros decorados con yeserias y con oro esperan deslumbrar y maravillar a cualquiera que la visite.

La rica herencia cultural de la Ciudad de Puebla permite a sus visitantes transitar de asombro en asombro. Su gastronomía, única por su variedad en México, es referente obligado para cualquiera que se deje seducir por sus sabores y olores, resultado de la mezcla de ingredientes europeos, asiáticos y americanos, que en Puebla se fundieron a través de las maravillosas manos de cocineras que, en casas o en conventos, utilizaron su imaginación para crear desde dulces hasta barrocos platillos como el mole poblano o los chiles en nogada.

Un recorrido por el zócalo de la Ciudad, por sus calles dejándose conquistar por su belleza traerá a la memoria los nombres de personajes y de hechos que fueron clave en la conformación de México: el general Zaragoza, los batallones de Xochiapulcas y Zacapoaxtlas y la heroica Batalla del cinco de mayo, los hermanos Serdán y el inicio de la Revolución Mexicana, nombres y hechos que desde niños están en el imaginario colectivo de los mexicanos pero que solo en la Ciudad de Puebla se materializan. Esta es la Puebla Monumental, la de los lugares famosos, pero aún hay otra Puebla por descubrir: la de los hombres ilustres, la de la gente de ciencia, la de artistas y arquitectos, la de músicos y escritores.

Solo alguien que ha estado en la ciudad de Puebla, solo alguien que ha estado en un congreso en esta bella ciudad puede sentirse orgulloso de saber que ella compartió con él su historia, sus tradiciones, su calidez y la hospitalidad que da el orgullo de contar con una cultura única en el panorama nacional, permitiendo hacer de su visita una experiencia asombrosa.